
Tal y como se esperaba, la Administración Trump ha convertido lo que ha llamado su 'Día de la Liberación' en una enmienda a la totalidad de la historia de defensa del libre mercado que han tenido a gala los Estados Unidos desde su independencia.
El Gobierno estadounidense ha anunciado este 2 de abril la puesta en marcha de toda una batería de aranceles de alcance universal y diferente gradación para nivelar lo que considera "una falta de reciprocidad en nuestras relaciones comerciales bilaterales".
De facto, la medida supone un impedimento casi insalvable para las importaciones de cualquier tipo de producto al país, salvo casos muy tasados y relacionados casi de manera exclusiva con la producción de bienes dentro de los Estados Unidos.
En esta misma línea, las autoridades norteamericanas consideran que el déficit comercial del país constituye "una amenaza inusual y extrarodinaria a la seguridad nacional y la economía de los Estados Unidos".
Según su criterio, estas medidas servirán para impulsar la producción industrial y agraria del país, recuperando actividades que se habían deslocalizado. Sin embargo, no se hace ninguna mención a los posibles efectos inflacionistas que puede tener el despliegue de aranceles para los ciudadanos estadounidenses.
Los mercados no piensan lo mismo que la Administración Trump y han reaccionado con profundas caídas en las horas inmediatas al anuncio, tanto en las Bolsas norteamericanas, como en los parquets asiáticos, primero, y los europeos, a continuación. El riesgo de recesión global se ha materializado de inmediato.
Reacciones europea y española
En el caso de la Unión Europea, la Administración Trump ha establecido un arancel adicional de un 20%. La Comisión Europea ha respondido con dureza a los aranceles norteamericanos, resalta sus "inmensas repercusiones", así como que "la economía mundial sufrirá masivamente" y prepara un primer paquete de contramedidas, al tiempo que enfatiza que no es tarde para abrir negociaciones.
En España, el Gobierno ultima lo que ha denominado un Plan Nacional de Contingencia con medidas en el plano nacional, europeo e internacional para proteger a la industria y a las empresas del país. Así mismo, el Ejecutivo español participará también en la coordinación de una respuesta común a nivel europeo a la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos.