
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles que impondrá aranceles del 25% a los automóviles fabricados fuera del país, una medida que entrará en vigor el 2 de abril y afectará a vehículos de pasajeros, furgonetas de carga y camiones ligeros, así como a determinadas piezas necesarias para la fabricación. Para los automóviles procedentes de México y Canadá, los aranceles se aplicarán solo al valor de su contenido no estadounidense.
Desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac, recuerdan que las marcas de automóviles son operadores globales que operan en todos los continentes respetando las reglas del comercio internacional. En su opinión, "ninguna batalla comercial beneficia al consumidor ni a la industria, de ninguna de las partes afectadas".
Por ello, rechazan las medidas proteccionistas de la Administración estadounidense y advierten de que "es fundamental contar con un mercado español y europeo fuerte que tenga cada vez más autonomía estratégica para evitar que el cliente sufra las consecuencias de las batallas arancelarias".
Por eso, la Asociación trabaja en que España se dote de una Hoja de Ruta estratégica, un Plan España Auto 2030, que garantice la posición dominante de la industria del automóvil española en Europa y a nivel global, con el fin de mantener su competitividad y los empleos.
En cualquier caso, aseguran que las medidas arancelarias para gravar a todos los vehículos hechos fuera del país tendrán un impacto limitado por el momento, pues desde España no se exportó ningún vehículo a EE.UU. en 2024 y todo apunta a que en 2025 se mantenga esta línea. Por tanto, la afectación sería muy limitada para las fábricas españolas de automoción.
Impacto en la red de suministro y comercialización europea
Por su parte, la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción, Faconauto, ha puesto de manifiesto su preocupación por el impacto de la medida en la cadena de valor del automóvil, teniendo en cuenta que el sector de la automoción europeo mantiene una sólida relación comercial con Estados Unidos.
Así, apuntan que estos aranceles reducirán la competitividad de los vehículos europeos en el mercado estadounidense, lo que afectará no solo a los fabricantes, sino también a toda la red de suministro y comercialización. En su opinión, España, como segundo fabricante de vehículos de la Unión Europea y con un tejido industrial altamente integrado en la cadena de suministro europea, "se verá afectada de manera indirecta pero relevante".
Las plantas españolas de componentes suministran a fabricantes que operan en todo el continente y que destinan una parte de su producción al mercado estadounidense. Por tanto, una caída en la demanda en este mercado podría tener efectos sobre la actividad de estas empresas, sobre el empleo y sobre futuras decisiones de inversión.
En cuanto a los concesionarios, podrían verse impactados por posibles ajustes en la disponibilidad de determinados modelos o en las decisiones estratégicas de las marcas a medio plazo. Desde Faconauto, respaldan cualquier vía de diálogo que permita evitar una escalada comercial que sería perjudicial para ambos bloques.
En este contexto, resulta esencial reforzar la interlocución con el sector, anticipar escenarios de impacto y activar, si fuera necesario, medidas de apoyo específicas para mantener la competitividad del tejido productivo y comercial de la automoción en el país. Asimismo, la patronal entiende que la Comisión Europea debe acelerar la implementación del Plan de Acción para el Sector de la Automoción, anunciado el 5 de marzo tras el Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Industria del Automóvil.